Mirá Silvia – te pido que me escuches
porque lo que tengo que decir es muy importante. No importa si no dispones de
mucho tiempo para conversar, te robo cinco minutos y después me voy. Llevo un
montón de noches ensayando como decirte esto y si no lo digo hoy me voy a
arrepentir toda la vida.
No- no quiero pasar, acá está bien.
Pero si querés salir a caminar por ahí, con gusto vamos. Podemos ir al paseo; a
esta hora se respira bien ahí y además no creo que haya mucha gente. – Cómo
está tu mamá?, la otra vez me contaste que le dolían los huesos y creo que es
por la humedad; no tengo idea que hace la humedad con los huesos, pero todo el
mundo culpa a la humedad por el dolor de huesos. Espero que se esté
recuperando.
La otra
vez lo vi a Cristian, pasaba apurado, llegaba tarde a clases por eso no se
quedó a conversar. Te dejó saludos y me dijo que le avisáramos si organizamos
alguna reunión. Estaría bueno hacer un encuentro; hace mucho que no nos
juntamos y la verdad que nos hace falta despabilarnos de vez en cuando. Entre
la facultad y los problemas de los demás, a veces no nos damos tiempo para
nosotros y nuestra cabeza corre a mil por horas.
Por
casualidad – No sabés quien canta Puerto Payensa? – lo escuché esta mañana en
la radio y me gustó mucho el tema; hasta recién lo estaba tarareando, pero no
pude reconocer quien canta, Creo que es Mihanovich o la
Carballo , una de las de las dos es seguro. Y las notas
parecen fáciles; también pensé que podríamos ensayarlo al tema cuando tengas
tiempo.
-Ya
compraste los apuntes para el próximo práctico?. Yo fui a ver, pero había mucha
gente y no me gusta hacer fila. Mejor
paso más tarde, antes que cierre y los compro. Por lo que me dijeron es mucho
para leer, y no sé si vamos a llegar al parcial. Yo decía si vos podés resumir
un poco y yo otro poco y después cambiamos los apuntes.
-Cuando venía para acá los
crucé a los chicos, me cargaban por el
perfume y la ropa limpia, como
si fuera un mugroso. Me preguntaron si venía a verte, les dije que pasaba sólo
un ratito y nada más. Quieren que vayamos
a la plaza a jugar a las cartas y tomar unos mates – Si querés podemos
ir; claro! Si tenés tiempo. Pero la
verdad, yo no tengo muchas ganas de ir, las cartas me aburren y está Fernanda hablando del novio. Creo que se
pelearon otra vez y lo tiene que ver enseguida para preguntarle donde estaba el
sábado; porque Natalia lo vio entrar al
boliche con una chica y supuestamente él estaba con fiebre tapado hasta acá.
Viven peleando esos no?.
Antes que me olvide quería darte las gracias por
escribirme el poema de Neruda; - de verdad te lo agradezco. Me gusta mucho ese
poema. Por nada en particular eh?; sino que pienso cuanto habrá sufrido ese
pobre hombre para escribir cosas tan tristes, tan... (Risas). – Vos te lo sabés
de memoria no?. Yo todavía no lo aprendí pero un día de estos te lo voy a
recitar de pé a pá, no tan bien como lo recitás vos pero.....
En realidad vine porque el otro día te vi, no sé si te
acordás, yo entré con Federico al cyber y vos estabas junto en frente y no me
animé ni a saludarte, porque justo le estaba hablando de vos. Le comenté que
somos compañeros en Análisis del Discurso y que la otra vez la profesora nos
retó por llegar tarde. Nos habíamos quedado en el segundo piso contando
chistes, la verdad que me reía de compromiso – de donde sacás esos cuentos de
condorito?. Y cuando te vi quedé como un idiota, parado en frente tuyo sin
saber que hacer, porque justo cuando le estaba comentando que la próxima vez
que te viera te iba a decir lo que hoy vine a decirte, te encontré.
-No es
que esté dando vueltas, sino que cuando me mirás así me pongo nervioso, me
pierdo y no sé lo que digo. – Tenía pensado escribirte una carta, me pareció
cosas de chicos del secundario hacerlo y estaba en casa debatiendo con el
espejo si te lo digo o no te lo digo.
-Pero como te dije hace un rato, si no lo hago me voy a
arrepentir. –Venía hablando solo por la vereda del frente y la señora que
limpia las escaleras se reía y se quedó mirándome un rato; yo la saludé por si
acaso, pero no me respondió.
Cuando estaban ustedes en el buffet jugando al no sé que
con las cartas de loba, los chicos después me contaron que me estabas
esperando, no quise ir temprano porque estaba tocando al guitarra en casa; y
cuando llegué ya te habías ido. No sé que es lo que tenías para decirme, pero
primero déjame hablar a mí.
-Mirá
Silvia, nunca me costó tanto decir estas cuatro palabras. Será que no estoy
seguro como puedas reaccionar; por eso te pido que me entiendas y antes que
nada no quiero que te sientas comprometida en responderme, en definitiva soy yo
el interesado y el que se está ahogando en un vaso con agua. Pero tengo que
decírtelo. Las clases terminan dentro de poco y te vas a ir de vacaciones y
recién voy a verte en febrero o en marzo
del año que viene.
-A lo mejor yo
estoy confundiendo las cosas, a veces pasa. Los hombres somos tan estúpidos,
que por jugar al detective se nos pasa la carroza, y de un supuesto somos
capaces de dar cátedra defendiendo lo indefendible, me entendés no?. Pero no me
quiero quedar con ninguna duda; igual ya estoy jugado así que mucho no importa
en estos momentos porqué estoy acá.
Me imagino a cuantos tontos habrás tenido que escuchar
este discurso yo en cambio muy pocas
veces me hallé en situaciones como estas y la verdad que me dan ganas de salir
corriendo. –Tocá mis manos están frías y húmedas.
-Te puedo pedir un favor?. No me digas nada, no me des
explicaciones, entiendo todo de antemano creo que confundí las cosas, es que sos tan especial,
me encanta como sos, me gusta compartir cosas con vos – aunque se te lavan los
mates, son muy ricos – me encanta cuando te reís, me muero cuando me mirás, me
gusta contarte mis cosas y escuchar las tuyas. Es por eso que estoy acá.-Y
estaba pensando justo ahora que te encuentro en esta esquina, a la vuelta de
donde vivís, camino a la plaza donde te esperan los chicos y te pregunto......
Tenés un segundo?.
- Mirá Silvia
(...).-
Fin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario